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La cultura de Cabral


Por Julio Gómez Feliz

Qué es o qué significa, cuándo nace, cuáles son sus elementos, quiénes la hacen, para qué sirve y a quiénes beneficia la cultura de Cabral?

Cada pueblo tiene y crea su cultura
Cuando hablamos de la cultura de Cabral, nos estamos refiriendo a muchos, pero muchos elementos materiales y no materiales (no tangibles) existentes en ella; (tangible significa no “tocable o no perceptible por nuestros sentidos”).

Aquí aludimos y queremos comenzar hablando, por ejemplo, de la “Canoa”, ese elemento material presente en todo el devenir de la vida del pueblo de Cabral.

La Canoa
: se trata de ese tronco o trozo rústico de madera labrado, de unos dos, tres, cuatro y hasta cinco metros de largo por metro y medio de ancho, aproximadamente; de un largo hueco en su interior, creado por los pescadores más diestros de este pueblo.

Los pescadores de este pueblo tradicionalmente usan la”canoa” para penetrar y moverse en las aguas de la laguna dulce y flotar en la superficie para realizar de forma cotidiana su trabajo, la pesca como medio de vida, de subsistencia. Encima de ella suelen llevar uno, dos, tres y en ocasiones más acompañantes, dependiendo del tamaño.

Este objeto de madera largo y liviano, es el objeto que los pescadores Cabraleños suelen usar para la histórica laguna Rincón, donde realizan de forma cotidiana la pesca como actividad y medio de vida.

Otros instrumentos que los pescadores de Cabral emplean para la pesca, aparte del elemento principal, que lo es la “canoa”, son: la Tarralla, el anzuelo y el chinchorro.

Entre los peces más conocidos en las aguas de la laguna de Cabral y más degustados por la población Cabraleña, es la llamada Tilapia.

La Tilapia
: constituye el alimento y comida por excelencia desde hace muchos años para los Cabraleños.

En este artículo hemos hablado de la canoa, que para muchos es un objeto propio de nuestros primeros aborígenes; y quizás sea así. Pero además de la Canoa hablamos del Anzuelo, la tarralla, el chinchorro y el asta, esa larga vara de cinco o seis metros que emplean los laguneros, el cual les permite empujarse y deslizarse en sus canoas por la superficie de las traquinas aguas de la laguna.

¿Entonces, cuáles son aquí los conceptos esenciales en la cultura material Cabraleña?.

Los conceptos son: la Laguna y la pesca. Y vean bien que ambos conceptos entrañan otro concepto importante para el pueblo y la cultura de Cabral: se trata del concepto alimento, y éste enlaza el concepto de la Supervivencia ¿De quiénes? de sus moradores; y todos estos conceptos y sub-conceptos los sintetizamos y enlazamos con otro de tanto contenido y significado como los dos primeros: se llama la historia de la cultura de los Cabraleños.

En realidad en estos aspectos descansa aquello que los rinconeros hemos acuñado y de lo cual siempre nos hemos jactado en denominar como “La Cultura Cabraleña”.

Un pueblo de Leyendas
El pueblo de Cabral posee en su acervo cultural una muy abundante riqueza; no solo material, sino incluso de la llamada cultura intangible. Aparte de los ya mencionados, que integran la cultura material, puesto que corresponde a su accionar o su modo de vida, existen los siguientes: Las leyendas. Conforme a como lo que hemos estudiado y recogidas de la tradición a través de los viejos del pueblo, se conocen en Cabral decenas de esas leyendas; muchas de ellas antiguas como interesantes.

Creo que muchos cabraleños desconocen, o conocen poco de todo ese legado legendario de nuestros antepasados; y no es su culpa, sino de quienes, en el curso de siglo y medio han educado a nuestras jóvenes generaciones; de quienes como docentes nos han impartido las clases de Ciencias Sociales. Porque eso de un pueblo tener conciencia –y conciencia clara-- de su realidad histórica, social y cultural, sin duda que ello es obra y responsabilidad de sus educadores, sobre todo.

Y alguien dirá o se preguntará calladamente: ¿Y qué significan y de qué le valen a un pueblo pobre y pequeño, en estos tiempos difíciles eso de leyendas, cuentos, poesías y novelas, si lo que necesitamos es trabajo, comida, ropa, dinero y un poco más de bienestar?.

Y yo diría que sí, que ello en parte es así. Pero que también los pueblos necesitan ser conocidos y calificados en el mundo, y cada uno de nosotros necesitamos ser distinguidos y considerados en cualquier lugar donde pisen nuestros zapatos; y eso sólo nos lo brinda algún sello distintivo, y entre esos elementos característicos que nos distinguen y que nos deben distinguir como habitantes Cabraleños, en cualquier lugar del planeta, fuera de este pueblo, se hallan nuestra costumbres, nuestras creencias, la expresión de nuestros gustos y nuestros sentimientos; es lo que poseemos como acervo cultural, como por ejemplo laguna Rincón (ya la describimos) como una pequeña porción de agua dulce, bella, rica e incomparable en las antillas, la que les da vida a miles de hombres y mujeres pobres del sur de la República, incluidos a nosotros los Cabraleños.

"La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés." Antonio Machado

Lo cultural y lo antisocial

El escritor hace un señalamiento de la evolución negativa dada en los ultimos años al punteo de las Cachúas y Civiles.

Por Julio Gómez Féliz

Estudiando de forma pormenorizada la manera de los cabraleños realizar el juego de cachúas, desde los primeros tiempos de su creación hasta nuestros días, se llega a la conclusión de que se trata de un lindo evento folclórico y cultural, aparte de atractivo y sano, el cual era disfrutado por la población local y por visitantes de otras localidades vecinas, e incluso de poblaciones del país distantes.

Empero en los últimos tiempos –desde diez o doce años atrás—esta festividad folclórica de las cachúas ha venido siendo trastornada, e incluso desacreditada, con un nocivo comportamiento al cual se podría calificar de antisocial y anticultural, lo cual nos obliga a producir el presente trabajo con el título de “Lo cultural y lo antisocial”. Dicho fenómeno antisocial se produce de la siguiente manera:

Luego de dos días de ajetreos, figureos y bellaquerías el sábado y domingo anterior, el tercer día (lunes por la tarde), el grueso de las cachúas acuden a concentrarse en uno de los barrios del pueblo, dirigidas por o guía o “líder”, lo cual hace también el grupo de no disfrazados o “anticachúas”, denominados “civiles”. Allí ambos grupos en un escenario literalmente de confrontación sentido positivo --a no ser la satisfacción que experimentan del sufrimiento y los consiguientes riesgos y maltratos físicos--, cachúas y civiles, o mejor dicho los disfrazados y los no disfrazados, se enfrentan de manera física y directa, en un brutal desafío, físico y directo sin sentido a foetazos limpios; provocándose con ello heridas en sus cuerpos, muchas veces severos y graves, con la pérdida y afectación de ojos y otros órganos corporales.

Para su extraño juego o desafío carnavalesco, las cachúas y civiles días antes se preparan unos foetes a los cuales en sus puntas les adhieren una variedad de objetos cortantes, entre ellas navajas, alambres de púa, tuercas, etc., con los cuales logran causarles heridas más cortantes y contundentes a sus adversarios.

También, muchos de los participantes en ese bestial desafío suelen prevalerse y portar ocultos en sus cuerpos, filosos machetes, puñales, cuchillos, como también armas de fuego, incluso de las denominadas chilenas, tan mortíferas como ilegales.

Lo extraño de este inusual comportamiento cultural de esos grupos de Cabral, el cual, tal parece, al paso de los años se convierte en un evento o una práctica “folclórico”—digámoslo o califiquémoslo así—, es el hecho de que al final del mismo casi siempre deviene en varios golpeados y heridos leves y severos, no obstante la presencia de la Policía Nacional que, prevenida de antemano, hace acto de presencia para intervenir y prevenir hechos lamentables, los grupos en pugna, mansos y cimarrones, al final de la batalla corren entremezclados por las calles en dirección al cementerio municipal, donde llevan a cabo el tradicional “repique” de foetes, en honor y en recordación de las cachúas fallecidas.

Y este último evento del carnaval, más que un desagradable y bochornoso desafío entre adversarios, como es el “punteo” de civiles contra cachúas, es un ritual de revivencia de sanas costumbres del pasado, donde cada quien acude con su foete en manos a resonarlo de forma emotiva y ordenada, como si se tratase de despertar de su sueño las almas durmientes de sus deudos y amigos ya idos, conocidos y desconocidos.

De allí, luego de repicar en el cementerio, salen decenas de disfrazados cansados pero eufóricos, recorriendo las calles y dándole foetazos a todo el lugareño que encuentran a su paso, no de venganza, sino de satisfacción y como un elemento de la vieja tradición; y siempre con la mano izquierda extendida pidiendo “lo suyo”, un aporte en dinero o un “pote de ron”, para mitigar su cansancio y/o “reponer” sus energías agotadas en un juego cultural y tradicional de los cabraleños.

"La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés." Antonio Machado

Cuidado, cuidadito, Compay Gallo, con la Institucionalidad

Por Julio Gómez Feliz


Como Periodista-Comunicador profesional Miembro del CDP entiendo que en un virtual gobierno del Ing. Hipólito Mejía, la inversión extranjera y la seguridad jurídica será nada más un simple mito.

¿Y entonces, su meta en este sentido sería cerrarles las puertas a los inversionistas extranjeros para que no inviertan en el país; quienes más que nada antes de invertir en un país exigen total SEGURIDAD JURIDICA?

¿Y cómo un gobierno, cual que sea, garantiza seguridad y confianza jurídica, si uno de los poderes del Estado (ejemplo el Ejecutivo) intentare desconocer las reglas constitucionales y legales establecidas en el país?

¿Verdad que se le armaría un incontrolable caos institucional, político, económico que generaría un caótico trastorno del orden institucional del país? Eso no lo desea nuestro país, ni siquiera un ciudadano poco conocedor de la historia.

! Cuidado, cuidadito, compay gallo, que el país ha madurado bastante como para compartir una acción de retroceso institucional.
"La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés." Antonio Machado

Esto fue lo que pude percibir en la publicacion del libro de Julio Gomez Feliz


Por Geuris Guzman

Anoche tuve la magnífica oportunidad de asistir al acto de puesta en circulación del libro “Tiempo Después”, cuyo autor es nuestro estimado y querido Julio Gómez, un hombre a quien describo como una persona amante de la poesía y la escritura, de los pocos que aún se preocupan por la situación socioeconómica y política que atraviesa nuestro amado Cabral.


A la actividad asistieron varias decenas de personas, quienes supongo; unos por compromisos de amistad con el autor y otros por atraerle la idea de que una vez más se iluminaba el horizonte intelectual de este pueblo perdido en el olvido del Sur profundo, hicieron acto de presencia.


La actividad se desarrolló dentro de un ambiente de camaradería entre amigos, familiares y conocidos; y la misma además de Cabraleños, asistieron varias autoridades representantes del ministerio de Cultura.


Dejando de un lado lo que sería una crítica literaria en relación a la obra, prefiero inclinarme por hacer una reflexión sobre la actitud de los Cabraleños ante un acto de esta naturaleza.


Como dije anteriormente, aunque hubo un buen grupo de personas presentes en la actividad, desde mi punto de vista no creo que anoche hubiera en Cabral mejor actividad o mejor cosa que hacer que dedicar un poco de tiempo y asistir a brindar el apoyo tan merecido a alguien que ha dedicado años de su vida para hacer aportes de esta naturaleza. Pero además entiendo que fue una excelente oportunidad para que cada quien se pudiera poner al día sobre el contenido de la obra.

Al escudriñar entre los asistentes pude observar que se trataba de personas en edades adultas exceptuando algunos jóvenes que se podían contar con los dedos de las manos. Este detalle debe mover a preocupación, ya que se supone son los jóvenes quienes están llamados a dar continuidad a la vida e historia de los pueblos, sin embargo la ausencia de estos solo demuestra la apatía por el arte, la cultura y las letras.


Otra cosa que se pudo verificar fue la ausencia en la actividad de la clase profesoral, salvo un puñado de profesores (algunos de ellos en retiro), lo cual conduce a uno formularse algunas interrogantes sobre las prioridades de los llamados a fomentar en primera fila el arte y la cultura, aun mas cuando se trata de una obra que dedica muchas páginas y prosas a Cabral.


Dicha ausencia solo puede interpretarse como que a las nuevas generaciones de profesores no les interesa mantenerse al día sobre los acontecimientos culturales de este tipo para poder transmitirlos a las venideras generaciones; o es que ya estos han alcanzado el clímax cultural al que el hombre debe aspirar.


En su intervención, un tanto emocionado, Julio Gómez reflexionó sobre el rumbo que llevan nuestros jóvenes y llamó la atención en relación a que hace falta reencausarlos para que puedan asumir nuevos paradigmas y evitar los flagelos de la droga y la violencia, que afectan inmisericordemente nuestra sociedad.


Yo comparto totalmente esta visión, pero 1-mientras nuestras autoridades continúen apáticos en relación a las problemáticas que extremesen nuestro amado Cabral, 2-mientras nuestros jóvenes y niños se vean reflejados en el paradigma del hombre que lo tiene todo sin el menor esfuerzo físico e intelectual, 3-mientras nuestros profesores prefieran quedarse en sus casas u otros lugares sin empeñar el menor esfuerzo por lograr mejores niveles de conocimiento, 4-mientras nuestras instituciones culturales sigan existiendo en el polvo del recuerdo, entonces Cabral seguirá criando jóvenes desnutridos de educación, personas sin un norte en sus brújulas y nuestro terruño seguirá muriendo hasta que el sepulcro de la ignorancia y el olvido terminen de devorarlo.


"I always tell the truth, even when I lie"

Julio Gómez Féliz presenta, hoy Miercoles, su libro "Tiempo después"


El Lic. Julio Gómez Féliz, un cabraleño que enorgullece su terruño y da lo mejor de si en este libro.

Cabral.- El Ministerio de Cultura auspiciará hoy miércoles 20 de octubre la puesta en circulación del libro “Tiempo después” del poeta, historiador, periodista y jurista cabraleño Julio Gómez Féliz.

“Tiempo después”, de 196 páginas, es un aporte a las letras Cabraleñas y Barahoneras. Su lectura divierte jovialmente, alborota los sentimientos pueblerinos y deleita el espíritu, en un relámpago de ensueños que refuerza la cultura nacional y popular, donde se abraza la literatura sentimental dedicada a la ternura y estructura armóniosa a su poesía histórica, folclórica-comunitaria y con argumentos amorosos.


"Este es mi primer libro, con edición de 1,000 ejemplares, y agradezco al Ministerio de Cultura por haberme apoyado en lo que va a ser la puesta en circulación del mismo” expresó el autor.

La obra poética plasmada en este libro de Julio Gómez Féliz será expuesta, hoy miercoles, a las 7:30 P.M. en el salón principal de la Alcaldía de Cabral y la misma será presentada por el profesor Mario Emilio Gómez; contará además con la presencia de Alejandro Arvelo y Pedro Antonio Valdez, director general y director ejecutivo de la Feria del Libro, del poeta León Félix Batista, director de la Editora Nacional, y del historiador Héctor Luis Martínez, director del Museo Nacional de Historia y Geografía.

La puesta en circulación de esta obra forma parte de la colección Rumbo Sur, de la Editora Nacional. La misma está destinada exclusivamente a escritores de la región sureña, la mayoría de los cuales ven publicados sus libros por primera vez, gracias a este proyecto de financiamiento del Ministerio de Cultura.

"No me quedaré en este libro, pues tengo ya en preparación final el libro “Cabral, su cultura y folclor” finalizó.
"I always tell the truth, even when I lie"

Cápsulas historias de Cabral

Las hermosas letras de nuestro Himno Municipal son de la autoria de Julio Gómez Féliz

Por: Yassir Féliz
E-mail: Chukunaky@hotmail.com

¿Sabías que nuestro  Municipio de Cabral tiene un Himno?


Si. Cabral tiene un Himno Municipal, cuyas letras son de la autoría del abogado, periodista, historiador, jurista, político, poeta e intelectual cabraleño Julio Gómez Féliz y músia del maestro Librado Santana.

Este Himno, puede escucharlo en cada intervención que la Banda de Música “Profesor Claudio de Jesús Féliz” hace en una actividad pública en Cabral. Normalmente se toca este Himno posterior a la entonación musical del Himno Nacional Dominicano.

Conoce tu Himno, conoce tu cultura, conoce a este hermoso pueblo de Cabral

HIMNO A CABRAL

Naciste con el alma de los héroes,
de aquellos que en el sur forjaron
una esperanza que nunca muere
y que otros quizás te la negaron.

Cabral, crisol de hombres que sueñan,
que aman y luchan por un ideal,
llevas en el alma la estampa sureña,
de mujer trigueña dulce y tropical.

Dios te bendijo desde la cuna
prodigándote tanta hermosura:
frescos manantiales y rica laguna
donde fluye la savia de tu cultura.

Cabral… Cabral… Cabral…

Dulce rinconcito, cuna de esperanza
flor inspiradora de nuestra juventud
alza tu vuelo cual paloma mansa,
tus huellas nos guían cual rayo de luz.

Cabral, añorada Patria Chica,
donde forjan tus hijos su porvenir,
serás siempre nuestra, venerada y rica,
tu historia, tu senda debemos seguir.


"Siempre digo la verdad, incluso cuando hablo mentiras"

La Cultura de Cabral

Un pueblo de Leyendas.
Por: Julio Gómez Féliz
Tomado de Campesinodigital.com









El pueblo de Cabral posee en su acervo cultural una muy abundante riqueza, no solo material, sino incluso de la cultura intangible (perceptible o tocable por nuestros sentidos). Aparte de las ya mencionadas, que integran la cultura material, puesto que corresponde a su accionar y a su modo de vida, existen también las leyendas. Conforme a como lo que hemos venido estudiando y recogiendo de la tradición, a través de las narraciones hechas por los más viejos y conocedores de este pueblo, son conocidas en Cabral las siguientes:

La leyenda del Musungo

Creo que muchos cabraleños desconocen, o conocen poco, de todo ese legado legendario de nuestros antepasados; y no es su culpa, sino de quienes, en el curso de siglo y medio han educado a nuestras jóvenes generaciones; de quienes como docentes nos han impartido las clases de Ciencias Sociales. Porque eso de un pueblo tener conciencia –y conciencia clara-- de su realidad histórica, social y cultural, sin duda que ello es obra y responsabilidad de sus educadores, sobre todo.

Y alguien dirá o se preguntará calladamente: ¿Y qué significan y de qué le valen a un pueblo pobre y pequeño, en estos tiempos difíciles eso de leyendas, cuentos, poesías y novelas, si lo que necesitamos es trabajo, comida, ropa, dinero y un poco más de bienestar?...

Y yo diría que sí, que ello en parte es así. Pero que también los pueblos necesitan ser conocidos y calificados en el mundo, y cada uno de nosotros necesitamos ser distinguidos y considerados en cualquier lugar donde pisen nuestros zapatos; y eso sólo nos lo brinda algún sello distintivo, y entre esos elementos característicos que nos distinguen y que nos deben distinguir como habitantes cabraleños, en cualquier lugar del planeta, fuera de este pueblo, se hallan nuestra costumbres, nuestras creencias, la expresión de nuestros gustos y nuestros sentimientos; es lo que poseemos como acervo cultural, como por ejemplo laguna Rincón (ya la describimos) como una pequeña porción de agua dulce, bella, rica e incomparable en las antillas, la que les da vida a miles de hombres y mujeres pobres del sur de la República, incluidos a nosotros los cabraleños.

De igual forma somos conocidos por las cachúas, ese pintoresco juego con disfraces multicolores de una autóctona indiscutible. La cachúa constituye una gran riqueza cultura que es orgullo de todos los cabraleños. Ese valioso patrimonio debemos conservarlo a cualquier precio y no dejarlo perder ni mucho menos que por la competencia de calidad se le relegue al plano del desconocimiento.

Y digo todo esto porque de seguro que en los años venideros tendremos que observar un país (el nuestro) saturado de carnavales, de desfiles de carrozas y todo tipo de juegos y eventos culturales y folklóricos novedosos; donde hasta los pueblos más pequeños entrarán en competencia cultural y en las artes, por la primacía. Porque el arte, en esta sociedad globalizada, de la Informática, de las Tecnologías, cada individuo, cada persona, cada pueblo, pequeño y grande, deberá necesariamente que crear instrumentos y medios creativos para generar bienes, riquezas, grandeza, nombradía para sobrevivir y para desarrollarse, a la vez que todo ello servirá para ensanchar las relaciones en este mundo llamado por Marshall Maglujan como “La Aldea Global”.

Y en esta incesante carrera, en estas competencias por la mejoría, los pueblos y las personas que se resaquen, que marchen lento y no logremos superarnos, nos quedaremos atrás y otros nos sustituirán y ocuparán el bien ganado espacio que nos merecemos y aspiramos. En eso, afortunadamente, los cabraleños hasta ahora hemos tenido en eso de nuestros juegos folclóricos.

Volvamos con las leyendas. En eso este pueblo de Cabral ha sido sumamente rico; aunque se han perdido muchas leyendas, narraciones e historias legendarias. Las que hemos logrado salvar del polvo del tiempo, nos las han legado nuestros antepasados traídas hasta aquí de boca en boca, es decir, a través de la tradición oral. Nada se había escrito hasta ahora. Welter, Dioris Fèliz y Julio Gómez somos los que nos hemos dado a esa difícil tarea de escribir y producir o reproducir las cosas atañas de nuestro pueblo; entre ello nuestras leyendas y nuestras historias guerreras, míticas e incluso místicas muchas.

Yo les aseguro que el contenido de las leyendas de nuestro pueblos no debemos verlas con recelo o desinterés, porque ellas hablen de cosas que Uds. no las entiendan o que parezcan irreales; porque lo cierto es que de alguna forma ellas contienen una cierta carga o contenido de las cosas que nuestros viejos vivieron, sintieron y creyeron… y subrayo creyeron… Las leyendas narran lo que decían los viejos acerca de lo que ocurría a su alrededor, de aquello que contaban los brujos del pueblos, los curanderos, los sabios, los que creían en Dios y hasta de quienes no crían más que en sus cosas fetichistas… Pero esas son sus historias. No podemos rechazarlas, porque así posiblemente neguemos y rompamos con esa relación espiritual con nuestros viejos, aquellos que crearon este pueblo.

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"Siempre digo la verdad, incluso cuando hablo mentiras"

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