El nacer en un lugar con las dos “P”, es decir Pobre Pueblo (y más aun si es alejado de la “civilización”), te limita mucho en cuanto al conocimiento de las cosas, pero con una felicidad que nadie puede comparar
El Cabral de mi infancia fue un pueblo sumamente rico en aguas (existían 36 arroyos de agua dulces y cristalinas… no creo que exista un lugar de la tierra que tenga tanta agua como Rincón de Ají), mangos, plátanos, guineos, viejacas, historias y pobreza.
En medio de esas riquezas, la única vía de escape social fue el “Bar de Generoso”, típico lugar donde los parroquianos acudían a beberse sus Barceló, Brugal, Presidentes y Quisqueyas.
Como canales de televisión solo teníamos al canal 5 y canal 4, ambos en ese momento en un pleno deterioro del cual solo el 5 se ha recuperado para ser hoy el número uno del país.
Las películas eran de Cantinflas, vaqueradas y las típicas mexicanas que tanto nos hacían reír…. nos faltaban tantas cosas, pero éramos tan felices.
Recuerdo que la tarde del martes 7 de agosto de 1990 vine a vivir a Santo Domingo, y al despedirme de mi vieja casa solo atiné a “embicarme” de un galón de agua que estaba en una mesa y a traerme un poco de azúcar negra que tanto me gusta….. tan poca cosa teníamos, pero que felices éramos.
No había nevera, no había luz(mentira, había poca, pero había) bebíamos agua de La Isabela (rio que en ese momento tenia encima de su cabeza aproximadamente 150 letrinas… y nunca causó ninguna enfermedad en mi ni en ninguno de los que tomábamos agua de ese manantial.
Cada verano era especial, recuerdo que el día de San Juan todo el pueblo salía a bañarse a todos los ríos que existían en busca de mantener una tradición de buena suerte… esa tarde, salían caballos a recorrer el pueblo y el parque con un corona de “flor de gallito” (así le llamamos al framboyán)…. Había caballos, no carros, pero éramos felices.
A finales de los 80’s se hablaba ya en el pueblo de los drogadictos, y se hacía referencia a un grupo de majagualeros llamados los “camisúses” quienes se drogaban con una pastilla llamada Diasepán, la cual ligaban con ron y así se drogaban… eran tan solo 5 o 6 personas… ven que felices éramos?.. pero no hicimos nada para detenerlo.
Al no hacer nada en ese y otras situaciones que si merecían que el espíritu guerrero del cabraleño aflorara… perdimos a ese Cabral y a esa juventud valiosa de nuestro pueblo…. Ese Cabral había empezado a enfermarse en ese mismo momento…. Y no solo Cabral, sino todo ese sur tan lejano, profundo y pobre murió…
Hoy lo que existe allí es un entierro eterno de una sociedad en la que nada teníamos, todo nos hacía falta, pero que poco necesitábamos…. Con nada y a falta de todo, los cabraleños éramos ricos, felices y alegres.
Hoy nuestra riqueza ya no es lo que era, hoy hay dos industrias que ponen en el “progreso” al pueblo… una nos mata con el polvillo que emana de su BLOCK ECOLOGICO y la otra que por dos empelados se encarga de extinguir el árbol del Guanconejo.
Cabral muere, Cabral de desangra… y quien no cree en mi que haga una prueba por si mismo…. Tome un vaso de agua y déjelo por solo 5 minutos en el parque… y luego mírelo… se convierte en agua turbia producto del polvo producido del Block Ecológico…. eso es una gran contaminación que a nadie le llama la atención, porque mientras haya drogas, haya romo y cervezas…. Viven “felices”
Y mientras eso pasa, los jóvenes del Cabral de hoy buscan (según los muchachos de asiescabral.blogspot.com) un “estilo de vida totalmente diferente a como se vivía en otras épocas; en tiempos atrás los jóvenes veían el estudio como forma de superarse y tener una mejor vida futura. En la actualidad se han cambiado las aulas de las escuelas o universidades por un ilusorio viaje a los países, motivado porque fulanito, el pelafustán del pueblo, se fue y al poco tiempo ya tiene Jeepeta, pistola, cuarto y mujeres por un tubo, haciendo quien sabe que cosa, se ha convertido en el nuevo paradigma a seguir”…. Y mientras tanto Cabral muere, Cabral pierde su felicidad, Cabral agoniza.
Algún día alguien despertará de ese trance y recordará cuando Cabral esté en coma de muerte, la histórica frase de “la Cotorra de Marciminia”: ¡Y ya pa’qué!
El Cabral de mi infancia fue un pueblo sumamente rico en aguas (existían 36 arroyos de agua dulces y cristalinas… no creo que exista un lugar de la tierra que tenga tanta agua como Rincón de Ají), mangos, plátanos, guineos, viejacas, historias y pobreza.
En medio de esas riquezas, la única vía de escape social fue el “Bar de Generoso”, típico lugar donde los parroquianos acudían a beberse sus Barceló, Brugal, Presidentes y Quisqueyas.
Como canales de televisión solo teníamos al canal 5 y canal 4, ambos en ese momento en un pleno deterioro del cual solo el 5 se ha recuperado para ser hoy el número uno del país.
Las películas eran de Cantinflas, vaqueradas y las típicas mexicanas que tanto nos hacían reír…. nos faltaban tantas cosas, pero éramos tan felices.
Recuerdo que la tarde del martes 7 de agosto de 1990 vine a vivir a Santo Domingo, y al despedirme de mi vieja casa solo atiné a “embicarme” de un galón de agua que estaba en una mesa y a traerme un poco de azúcar negra que tanto me gusta….. tan poca cosa teníamos, pero que felices éramos.
No había nevera, no había luz(mentira, había poca, pero había) bebíamos agua de La Isabela (rio que en ese momento tenia encima de su cabeza aproximadamente 150 letrinas… y nunca causó ninguna enfermedad en mi ni en ninguno de los que tomábamos agua de ese manantial.
Cada verano era especial, recuerdo que el día de San Juan todo el pueblo salía a bañarse a todos los ríos que existían en busca de mantener una tradición de buena suerte… esa tarde, salían caballos a recorrer el pueblo y el parque con un corona de “flor de gallito” (así le llamamos al framboyán)…. Había caballos, no carros, pero éramos felices.
A finales de los 80’s se hablaba ya en el pueblo de los drogadictos, y se hacía referencia a un grupo de majagualeros llamados los “camisúses” quienes se drogaban con una pastilla llamada Diasepán, la cual ligaban con ron y así se drogaban… eran tan solo 5 o 6 personas… ven que felices éramos?.. pero no hicimos nada para detenerlo.
Al no hacer nada en ese y otras situaciones que si merecían que el espíritu guerrero del cabraleño aflorara… perdimos a ese Cabral y a esa juventud valiosa de nuestro pueblo…. Ese Cabral había empezado a enfermarse en ese mismo momento…. Y no solo Cabral, sino todo ese sur tan lejano, profundo y pobre murió…
Hoy lo que existe allí es un entierro eterno de una sociedad en la que nada teníamos, todo nos hacía falta, pero que poco necesitábamos…. Con nada y a falta de todo, los cabraleños éramos ricos, felices y alegres.
Hoy nuestra riqueza ya no es lo que era, hoy hay dos industrias que ponen en el “progreso” al pueblo… una nos mata con el polvillo que emana de su BLOCK ECOLOGICO y la otra que por dos empelados se encarga de extinguir el árbol del Guanconejo.
Cabral muere, Cabral de desangra… y quien no cree en mi que haga una prueba por si mismo…. Tome un vaso de agua y déjelo por solo 5 minutos en el parque… y luego mírelo… se convierte en agua turbia producto del polvo producido del Block Ecológico…. eso es una gran contaminación que a nadie le llama la atención, porque mientras haya drogas, haya romo y cervezas…. Viven “felices”
Y mientras eso pasa, los jóvenes del Cabral de hoy buscan (según los muchachos de asiescabral.blogspot.com) un “estilo de vida totalmente diferente a como se vivía en otras épocas; en tiempos atrás los jóvenes veían el estudio como forma de superarse y tener una mejor vida futura. En la actualidad se han cambiado las aulas de las escuelas o universidades por un ilusorio viaje a los países, motivado porque fulanito, el pelafustán del pueblo, se fue y al poco tiempo ya tiene Jeepeta, pistola, cuarto y mujeres por un tubo, haciendo quien sabe que cosa, se ha convertido en el nuevo paradigma a seguir”…. Y mientras tanto Cabral muere, Cabral pierde su felicidad, Cabral agoniza.
Algún día alguien despertará de ese trance y recordará cuando Cabral esté en coma de muerte, la histórica frase de “la Cotorra de Marciminia”: ¡Y ya pa’qué!
PD: Gracias a Pedro Genaro, fuente inagotable de fotos y cultura ecológica.
"Siempre digo la verdad, incluso cuando hablo mentiras"

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