
Por Geuris Guzman
Anoche tuve la magnífica oportunidad de asistir al acto de puesta en circulación del libro “Tiempo Después”, cuyo autor es nuestro estimado y querido Julio Gómez, un hombre a quien describo como una persona amante de la poesía y la escritura, de los pocos que aún se preocupan por la situación socioeconómica y política que atraviesa nuestro amado Cabral.
Al escudriñar entre los asistentes pude observar que se trataba de personas en edades adultas exceptuando algunos jóvenes que se podían contar con los dedos de las manos. Este detalle debe mover a preocupación, ya que se supone son los jóvenes quienes están llamados a dar continuidad a la vida e historia de los pueblos, sin embargo la ausencia de estos solo demuestra la apatía por el arte, la cultura y las letras.
Otra cosa que se pudo verificar fue la ausencia en la actividad de la clase profesoral, salvo un puñado de profesores (algunos de ellos en retiro), lo cual conduce a uno formularse algunas interrogantes sobre las prioridades de los llamados a fomentar en primera fila el arte y la cultura, aun mas cuando se trata de una obra que dedica muchas páginas y prosas a Cabral.
Dicha ausencia solo puede interpretarse como que a las nuevas generaciones de profesores no les interesa mantenerse al día sobre los acontecimientos culturales de este tipo para poder transmitirlos a las venideras generaciones; o es que ya estos han alcanzado el clímax cultural al que el hombre debe aspirar.
En su intervención, un tanto emocionado, Julio Gómez reflexionó sobre el rumbo que llevan nuestros jóvenes y llamó la atención en relación a que hace falta reencausarlos para que puedan asumir nuevos paradigmas y evitar los flagelos de la droga y la violencia, que afectan inmisericordemente nuestra sociedad.
Yo comparto totalmente esta visión, pero 1-mientras nuestras autoridades continúen apáticos en relación a las problemáticas que extremesen nuestro amado Cabral, 2-mientras nuestros jóvenes y niños se vean reflejados en el paradigma del hombre que lo tiene todo sin el menor esfuerzo físico e intelectual, 3-mientras nuestros profesores prefieran quedarse en sus casas u otros lugares sin empeñar el menor esfuerzo por lograr mejores niveles de conocimiento, 4-mientras nuestras instituciones culturales sigan existiendo en el polvo del recuerdo, entonces Cabral seguirá criando jóvenes desnutridos de educación, personas sin un norte en sus brújulas y nuestro terruño seguirá muriendo hasta que el sepulcro de la ignorancia y el olvido terminen de devorarlo.
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