Anecdotas Cabraleñas II

EL GUAYABERUDO ZAFIRESCO

En las obligadas vueltas al Parque central los Trinitarios de Cabral, todo joven habitante del pueblo conocía a un joven y pintoresco personaje que los muchachos del pueblo llamaban: “El Guayaberudo”; este novelesco compueblano había sido influenciado desde principios de la década de los ochenta por los aprestos exhibicionistas de los otrora cadenuses dominicanyores y sobre todo de un destacado intérprete de merengue hoy desgastado al que denominaban El Zafiro.

Este joven amigable, bonachón y de gran talento en el baile, tenía la peculiar imagen de peinarse con el pelo engrasado de vaselina. Con gran valor se vestía con chaquetas de cuero negro y blanco con el pecho abierto atestado de innumerables cadenas de golfield para que se las pudieran ver, y anillos de juguete color dorado en cada dedo de las manos, aparentando que eran de oro.

Sin lugar dudas que este personaje cabraleño desde hace más de un cuarto de siglo, fue el pionero del Blind Blind en la región sur de la República Dominicana. Algunos los reguetoneros de la actualidad copiaron a la perfección el modelo de este personaje cabraleño que según cuentan aún continua con la misma imagen y estilo Zafiresco.
Era común observarle haciendo bulto, dando innumerables vueltas los sábados y domingos en el parque y hacerse acompañar en las manos de una botella pequeña de malta morena, producto que en ese entonces costaba la módica suma de medio peso. Este personaje creador del “allante y movimiento”, envolvía la botella en una funda de papel colmado para presumir a las chicas y a los visitantes de que era una cerveza, y recorría el escenario del parque y sus calles aledañas durante toda la noche con la misma bebida; los asistentes en el parque a veces hasta le contaban las vueltas, pero nadie se atrevía a reírse.

Se recuerda la ocasión en que el “Guayaberudo” acompañado con todo su aceite y su montón de cadenas viralatas al cuello, en sus andanzas por la Gastón F. Deligne, calle perimetral al Parque, cruzó al frente de un popular ciudadano cabraleño, discípulo y erudito del Triculi, proveniente del barrio la Peñuela, con el nombre similar al del país azteca, el cual al ver cruzar al Guayaberudo, le expresó la rimbombante e inolvidable frase: “jaa, Dizque de oro, esa buena porquería”.

Esta frase estridente, creativa y muy aplicable en este tiempo, desde ese entonces se hizo muy popular en el pueblo de Cabral durante las ultimas tres decadas, para repudiar cualquier acto de comparonería de las mujeres altaneras y de los munícipes privones. La recuerdan?????

ELMER GONZALEZ
EL PATRIOTA SIN MIEDO

"Siempre digo la verdad, incluso cuando hablo mentiras"

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