Siento la palmada del viento en la espalda.
Huelo el mar y todos sus habitantes
Las estrellas me ocultan de las tinieblas.
Los arboles se empeñan en hacerme una guarida.
Carreteras de la muerte se abren paso por lo verde,
Quebrantando sueños, niños, mariposas, duendes…
Nunca imaginé tanta desgracia, tanta furia, tanta iniquidad planteada.
Cuando todo acabe, cuando cese del cielo el llanto;
Cuando las flores estén extintas, cuando el agua nos niegue su bondad;
Entonces encenderemos las antorchas como último recurso para escapara del infierno.
Huelo el mar y todos sus habitantes
Las estrellas me ocultan de las tinieblas.
Los arboles se empeñan en hacerme una guarida.
Carreteras de la muerte se abren paso por lo verde,
Quebrantando sueños, niños, mariposas, duendes…
Nunca imaginé tanta desgracia, tanta furia, tanta iniquidad planteada.
Cuando todo acabe, cuando cese del cielo el llanto;
Cuando las flores estén extintas, cuando el agua nos niegue su bondad;
Entonces encenderemos las antorchas como último recurso para escapara del infierno.
Autoría de Nelson Corniel.
"Siempre digo la verdad, incluso cuando hablo mentiras"
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