El cuarto día de Septiembre, fui conminado insistentemente a visitar el cine por mi vástago de (6) seis años, Axel Bolívar.‘El Torito” como cariñosamente le llaman en honor diminutivo al apodo de su padre, está en la edad formativa y todo lo pregunta y todo lo quiere saber. Al momento de decidir frente a los carteles publicitarios la película que veríamos, entendía que él optaría por Batman o la Momia, pero para mi gran sorpresa el decidió ver la cinta criolla “Ladrones a Domicilio”. Me pregunto qué significaba la palabra “domicilio”, Pues él conoce perfectamente el concepto ‘ Ladrones” ya que ha visto varias veces en su corta edad, como varias personas de su entorno han sido víctimas de robos.
Luego de pagar una fortuna en tickets, refrescos y palomitas de maíz, viendo corretear al “Torito” en la antesala del cine en conquista de una chamaquita, recordé la diferente y precaria manera de esas noches que cuando niño visitaba en la calle Duarte #47 del pueblo Cabral, el único cine de la región, al aire libre por demás, el famoso y recordado cine Betzaida.
Comparé en un cálculo matemático que con el dinero invertido esa noche con “El Torito” en las taquillas y los refrigerios adquiridos, en los años ochenta se pudo pagar con ese valor la entrada mía y de todos mis amigos durante toda la niñez para ver las peliculas de vaqueros, mexicanadas y karate chino exhibidas en el cine de “Temo”.
Ya en el inicio de la película con la ventaja de que es hablada en español, además de compartir carcajadas con mi hijo por las escenas jocosas de la trama, tuve que emplearme a fondo para responder la caterva de preguntas que me hizo de las cosas que oía en la película: ¿Papi que es Higuey?, ¿qué es senador?, ¿quién es boca e peje?, ¿que son pollos congelaos?, ¿ Que es una yola?, ¿ Que es un doble fondo?,¿ Porque un General es malo?, ¿Por qué los policías son ladrones?, ¿Porqué ese muchacho se pone así cuando fuma?, ¿qué es un político honorable?, ¿por qué se están robando el dinero?; todas fueron respondidas por mí de manera escapista y magistral. Pero el cuestionamiento que me hizo enmudecer y estimuló mis glándulas lagrimales al final de la película fue la retumbante pregunta: ¿Papi, que es conciencia limpia?.
Sintiendo gran decepción sobre el retrato de la sociedad dominicana que presenta la película, logré convencerlo de que le respondería en la mañana. Durante toda la noche reflexioné sobre esa respuesta, busque significados en diccionarios, pensé en Dios, en los nobles viejos de mi pueblo, en mi padre, en mi madre, en mis amigos.
La mañana siguiente solo pude decirle al ‘Torito” que la conciencia limpia es una tela blanca dentro de la cabeza que pocos tienen y se pone más limpia y blanca cuando hacemos más cosas buenas que malas, y que esta tela llama la atención de mucha gente porque si la tela es muy blanca y no se ensucia, es porque eres diferente a ellos.
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Elmer González C.
"Siempre digo la verdad, incluso cuando hablo mentiras"
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